Si el tercer libro de la saga nos dejó con una sensación de "parón" logístico entre tantas líneas de metro, Matt Dinniman ha escuchado nuestras plegarias. El portal de los dioses ferales recupera toda la fuerza de la franquicia y se sitúa, por derecho propio, a la altura de los mejores volúmenes de la saga. Esta entrega es una absoluta genialidad del LitRPG.
El gran triunfo de este libro es que hace los deberes que el anterior dejó pendientes: la trama general avanza a pasos agigantados. Ya no estamos solo ante un "piso más" que superar; las implicaciones políticas fuera de la mazmorra, la rebelión que se cuece en las sombras y las consecuencias de las acciones de Carl empiezan a cambiar el tablero de juego de forma definitiva.
Además, el desarrollo de los personajes es fantástico. No solo vemos a un Carl cada vez más al límite psicológicamente y a una Donut que asume su rol con más madurez, sino que el grupo se consolida. Las dinámicas entre ellos son más maduras, las cicatrices de los pisos anteriores pesan y se nota que el autor está mimando la evolución humana (y felina) en medio de tanta locura estadística.
Si algo define a este libro es la adrenalina. Desde las primeras páginas, la historia es un no parar de acción pura y dura. Dinniman diseña unos encuentros, unas batallas y unas mecánicas de piso que son una locura, manteniendo un ritmo frenético que hace que los capítulos vuelen. Es muy entretenido, adictivo y recupera ese factor sorpresa tan gamberro que nos enamoró al principio de la saga.
Un regreso por todo lo alto. Si el anterior te pareció un poco continuista, este te va a reconciliar por completo con la historia. Tiene acción, tiene evolución y, sobre todo, tiene ese avance argumental que tanto necesitábamos.

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