Reseña honesta: Trono de cristal de Sarah J. Maas

El inicio de la saga que catapultó a Sarah J. Maas es, ante todo, un libro muy entretenido. Logra sentar las bases de un universo expansivo y te mantiene pegado a las páginas con el misterio de los asesinatos en el castillo. Sin embargo, al analizarlo con lupa, nos encontramos ante una obra algo básica y bastante naíf en su ejecución.


El punto más conflictivo del libro es la propia Celaena. Se nos presenta como "la asesina más temida de Adarlan", entrenada desde niña para ser una máquina de matar. Sin embargo, existe una fuerte disonancia en su caracterización: para ser una criminal curtida en Endovier, se comporta de forma tremendamente inocente y naíf.

Se habla mucho de su pasado sangriento y de sus habilidades letales, pero esa faceta no tiene una base real en el personaje del presente. En lugar de una asesina calculadora y fría, vemos a una joven más preocupada por los vestidos, los dulces y los libros. Aunque esto la humaniza, le quita credibilidad a su leyenda; parece más una adolescente entusiasta que una mujer que ha segado vidas sin pestañear.

El desarrollo romántico es, quizás, la parte más floja y cliché de la trama. El juego de Celaena entre el Príncipe Dorian y el Capitán Chaol Westfall sigue los tropos más manidos del género. Tenemos al príncipe encantador y rebelde frente al capitán serio, rudo y disciplinado que, por supuesto, acaba cayendo ante los encantos de la prisionera. Es un triángulo previsible que le quita peso a la trama política.

Si hablamos de la trama principal, el torneo para elegir al "Campeón del Rey" resulta difícil de sostener lógicamente. No se entiende que se celebre una competición abierta cuando el Rey de Adarlan tiene un claro favorito: Cain. A medida que avanzamos, queda patente que el torneo está pensado para que Cain gane, ya que este está utilizando magia oscura (prohibida en el reino) para potenciar sus habilidades y eliminar a los demás competidores con la bendición implícita del monarca. Si el Rey quería a un peón con poderes oscuros, el torneo parece una pérdida de tiempo y recursos meramente teatral que no encaja con la figura de un tirano calculador.

Pese a sus fallos de guion y su tono juvenil/ingenuo, es una lectura que se disfruta mucho. Es el "pecado original" de una saga que promete crecer, pero que aquí todavía está en una fase muy inmadura.

Comentarios