Jenny Colgan ha vuelto a demostrar por qué es la reina de las historias reconfortantes. En esta ocasión, nos traslada a las calles adoquinadas y mágicas de Edimburgo para presentarnos una novela que es, en esencia, una carta de amor a los libros. Esta es una lectura imprescindible para quienes buscan refugio entre páginas.
Si algo hace bien esta novela es tratar el amor por la literatura. La librería no es solo un escenario, es un personaje más, un santuario lleno de secretos y promesas. La forma en que se describe el poder de los libros para cambiar vidas es simplemente bonita y reconfortante; es una historia que llega al corazón y te recuerda por qué te enamoraste de la lectura en primer lugar.
Además, el tono del libro es impecable: es divertidísima y está llena de encanto. Colgan tiene un sentido del humor muy fino que equilibra perfectamente los momentos más emotivos con escenas que te arrancarán más de una carcajada. Es una lectura deliciosa. Aunque sigue algunos cauces clásicos del género, su frescura, su ingenio y su calidez la convierten en el libro perfecto para desconectar del mundo. Es, sin duda, un bálsamo literario.

Comentarios
Publicar un comentario