Reseña sin spoiler: Tres almas rotas de Mai Corland

Cerrar una trilogía de fantasía nunca es tarea fácil, pero Mai Corland lo ha logrado con una solvencia envidiable. Tres almas rotas no solo cumple con las expectativas, sino que se posiciona como una de las lecturas más adictivas del año. Este desenlace es un viaje frenético donde las lealtades se ponen a prueba y el destino de los reinos pende de un hilo.


Lo primero que destaca de la novela es lo sumamente ameno que resulta cada capítulo. Corland ha perfeccionado su estilo para que no haya ni un momento de relleno. El uso de los cambios de punto de vista (POV) es, sin duda, el motor del libro: otorga un dinamismo constante que te permite vivir la guerra y la magia desde todos los frentes, haciendo que sea imposible soltar el libro.

El clímax de la historia es una auténtica montaña rusa. El final es sorprendente, con giros que no ves venir. Es un muy buen cierre de la trilogía, dejando una sensación de satisfacción general.

Sin embargo, hay un pequeño "pero" en la ejecución. Existen ciertas muertes que se venían anunciando desde el primer libro y que los lectores esperábamos con mucha tensión; lamentablemente, la autora pasa muy por encima de ellas. Al ser momentos tan anticipados, se echa en falta un poco más de peso dramático o una escena más pausada para procesar esas pérdidas que tanto peso tenían en la trama.

Lo más emocionante de terminar este libro es la sensación de que no es un adiós definitivo. El final abierto está manejado con inteligencia: cierra los arcos principales pero deja suficientes hilos y misterios en el aire que dan a entender que la autora podría volver a este mundo en un futuro. Hay mucho lore que todavía se siente inexplorado y que nos deja con la esperanza de un nuevo reencuentro.


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