Reseña sin spoilers: El libro de cocina del anarquista de la mazmorra de Matt Dinniman

Matt Dinniman continúa su asalto a nuestros sentidos con esta tercera entrega, donde Carl y la Princesa Donut descienden al cuarto piso: el Metro de Hierro. La saga demuestra que sigue siendo la reina del LitRPG, aunque en esta ocasión el autor decida levantar un poco el pie del acelerador de la trama global para centrarse en los cimientos del grupo.

Lo primero que destaca es lo extremadamente entretenido que resulta el escenario. El diseño del piso es una pesadilla logística de trenes, estaciones y enemigos imposibles que pone a prueba los nervios de los protagonistas. Sin embargo, esa misma complejidad es su punto débil: a veces la lectura se vuelve un poco liosa con tantas líneas de metro, trasbordos y enemigos específicos de cada línea. Es fácil perderse entre tanto mapa subterráneo si no prestas mucha atención.

Muchos lectores sentirán que este libro es demasiado continuista. Da la sensación de que la trama general de la rebelión contra el sistema de la mazmorra no avanza a pasos agigantados. Pero hay una razón de peso para este "parón": Katia. En esencia, es un libro para afianzar a Katia como el tercer pilar del grupo. El desarrollo de su personaje, sus miedos y cómo encaja en la dinámica de Carl y Donut es fundamental. Dinniman sacrifica un poco del progreso de la historia principal para darnos una base emocional más sólida y asegurar que el equipo que estamos siguiendo sea algo más que un dúo con acompañantes temporales.

Si buscas que la historia explote, quizá este libro te deje con ganas de más progreso, pero como aventura individual es brillante y divertidísima. Es un paso necesario para lo que está por venir y la relación entre el trío protagonista sale reforzada.

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