Ali Hazelwood se ha convertido en un referente indiscutible de la comedia romántica contemporánea, pero su última propuesta deja en evidencia una clara sobreexplotación de sus propias fórmulas. Si bien Juego de dos se mantiene como un libro entretenido que se lee rápido gracias al estilo ágil de la autora, la experiencia de lectura se ve empañada por grandes problemas de fondo. La historia resulta repetitiva y desganada.
El principal hándicap de la novela es la acentuada sensación de déjà vu. Al avanzar por sus páginas es imposible no sentir que es prácticamente el mismo libro que La química del amor (e incluso que La hipótesis del amor), solo que trasladado a un contexto corporativo y condensado en una extensión mucho más corta. La dinámica entre los protagonistas, la estructura de las escenas y los arcos emocionales siguen una plantilla idéntica que ya no sorprende ni emociona como en sus primeras publicaciones.
El desarrollo del conflicto principal es el otro gran punto débil de la obra. Que toda la trama se base en un problema de comunicación por entender uno cosas que la otra parte no ha dicho resulta frustrante y artificial.
Este malentendido forzado, donde bastaría una conversación de dos minutos entre adultos para resolver el nudo de la novela, es demasiado cliché. Además, se ha convertido en un tropo demasiado usado por Ali Hazelwood, demostrando una falta de recursos alarmante para generar tensión dramática sin recurrir a silencios absurdos y suposiciones infundadas.
Si nunca has leído a la autora, te puede resultar una lectura ágil y pasable para una tarde; pero si ya conoces su trayectoria, te encontrarás con una copia descafeinada y acortada de sus anteriores éxitos.
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